ACERCA DEL ÉXITO PROFESIONAL

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Durante años, los departamentos de personal buscaban en las universidades a los alumnos con los expedientes académicos más brillantes para formar parte de sus compañías. El éxito profesional estaba directamente relacionado con unas calificaciones brillantes.

Sin embargo, esta visión ha ido cambiando: desde nuestra experiencia a lo largo de más de 15 años en la búsqueda de los candidatos mas idóneos y teniendo en cuenta el seguimiento de su desempeño a lo largo del tiempo, se aprecia claramente cómo esta localización del potencial humano se ha ido modificando.

Valoramos a la persona en un sentido global, es decir, buscamos perfiles integrales con un curriculum vitae adecuado al puesto. Y, adicionalmente, hacemos mucho hincapié en determinados valores personales, en una serie de requisitos que no son fáciles de enumerar pero que todos reconocemos cuando los buscamos: ese tipo de habilidades que no están aseguradas por un expediente académico brillante pero que, en cambio, sabemos que garantizan el éxito profesional.

A la vez que el mercado laboral evoluciona, nosotros como empresa también lo hacemos y necesitamos empleados con una alta capacidad de adaptación al cambio: ¿de qué nos serviría crecer y mejorar como organización si nuestros colaboradores no se adaptasen al mismo ritmo?

El constante cambio en las tecnologías nos obliga a reinventarnos, a mejorarnos internamente y ser capaces de detectar las necesidades del mercado y de nuestros clientes, de modo que estemos preparados para responder de una manera eficiente.

A lo largo de los años hemos demostrado esta capacidad y así lo evidencian nuestros casos de éxito profesional, nuestros clientes satisfechos y todos aquellos que nos confían nuevos desafíos porque saben que estamos preparados y que podremos adaptarnos a cualquier circunstancia. Y esto es lo que nos diferencia.

Como empresa, nos hemos propuesto ofrecer un valor añadido que incluye: la excelencia en los servicios que prestamos, el trato personalizado al cliente y a sus necesidades y el compromiso de cumplir con todas las normativas que exige el mercado. Resumiendo: ofrecemos a nuestros clientes confianza y por eso nos eligen.

Por lo tanto, desde el área de Selección y Captación de Talento, nos adaptamos incorporando profesionales con capacidad para hacer suyo nuestro proyecto y que confíen en él, inculcándoles confianza en el mismo para que puedan transmitirla en su trabajo. Asimismo, valoramos la capacidad de empatía, que permite gestionar un equipo de manera humana y con corazón y apreciamos la tolerancia a la frustración porque los proyectos no siempre salen como planificamos y tenemos que ser capaces, una vez más, de readaptarnos.

Pero no solo tenemos que habituarnos a lo nuevo; también necesitamos tener la confianza de que de los errores aprendemos y que podemos solucionarlos. Nuestros clientes no esperan que seamos perfectos, porque somos humanos, pero sí confían en que, si se producen cambios o incidencias, podamos resolverlos. No pretendemos ser perfectos, pero sí eficientes.

El paradigma tradicional ha cambiado: después de analizar qué pasa en las organizaciones, qué personas evolucionan y quiénes se convierten en pilares para las compañías, vemos que ya no es tan imprescindible aquel expediente académico brillante. Si bien necesitamos personas que, con independencia del puesto a cubrir, cuenten con sólidos conocimientos y con experiencia dentro del mercado laboral. Valoramos aspectos de los trabajadores como la capacidad de motivarse a sí mismos y a sus equipos, el espíritu de superación y la determinación de asumir nuevos retos. Nos interesan las personas que no se frustran con facilidad y que son capaces de controlar sus impulsos, especialmente ante problemas o imprevistos. Buscamos expertos capaces de transmitir optimismo, de no venirse abajo fácilmente y de encontrar siempre un punto de motivación interna que los haga seguir adelante.

Y entonces, ¿qué ha pasado con aquellos candidatos con un currículo brillante y que cuentan con matrículas de honor en sus expedientes académicos?

Pues bien, continúan siendo importantes; nos aportan valor intelectual como compañía, nos aseguran que, de manera objetiva, tenemos a los mejores profesionales en nuestras líneas y nos acercan a la excelencia. No obstante, nuestra experiencia nos ha demostrado que la verdadera excelencia nos la proporciona la parte humana. Sin conocimientos no podemos avanzar, pero solo con ellos sería imposible hacerlo con Pasión.

Lo que realmente nos diferencia como empresa es el espíritu de superación, la capacidad de automotivación, la empatía y la calidez de nuestros consultores; ese conjunto de actitudes es el diferencial que buscamos para construir nuestro capital humano.

En este nuevo mundo laboral cambiante, donde las empresas han tenido que reinventarse para superar la crisis económica, aquellas que han sabido diferenciarse del resto de competidores de su sector y han mantenido un nivel alto en la calidad de sus servicios son las que han triunfado, dado que los clientes se han vuelto también mas exigentes. Estas compañías necesitan un tipo de colaborador implicado, que sepa trabajar en equipo y tenga un amplio bagaje profesional y personal para hacer frente a las exigencias del mercado. Vemos entonces que ya no es suficiente contar con el estudiante brillante; es necesario que sea capaz de adaptarse y que sea flexible, como lo es también el mercado. Creo sinceramente que este es el futuro del éxito profesional.

A mediados de la década de los 90, la revista Times fue el primer medio de comunicación que se interesó por el término ‘inteligencia emocional’, en referencia al libro publicado por Daniel Goleman, quien lo diferenciaba de la ‘inteligencia tradicional’; una expresión, la de ‘inteligencia emocional’, que cambia el modelo de los factores de éxito dentro del mundo laboral.

En este libro, el autor se refiere a aquellas personas que son capaces de ver las cosas desde la perspectiva de los demás, por ejemplo desde el punto de vista de clientes, compañeros, equipos, etc; a personas que tienen el poder de persuadir a otros y a su vez de evitar los conflictos. Comenta Goleman que estos profesionales, a los que denomina ‘trabajadores estrella’, son capaces de asumir la responsabilidad en su trabajo y de ir mas allá de él si hace falta, organizando su tiempo de la mejor forma posible. Todas estas cualidades quedan englobadas en la ‘inteligencia emocional’.

Entonces, ¿cuál será el futuro de las organizaciones eficientes? ¿Qué tipo de trabajadores ocuparán los puestos directivos en el futuro?

Serán aquellos que, además de contar con una excelente formación, aporten este tipo de valores que hace que puedan adaptarse exitosamente al cambiante mercado laboral, aquellos que sepan reinventarse si surgen adversidades y que sean capaces de motivar a sus compañeros para que lo hagan.

Eugenia Ponte
Directora de RRHH

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